miércoles, 9 de agosto de 2017

Águila culebrera (Circaetus gallicus)



La agostada planicie está completamente extenuada, sedienta, tapizada con resecos matorrales y debilitados arbustos. Lleva muchos días sin la complacencia del agua por caer del cielo, imprescindible para revitalizar tan ocráceo y amplio paisaje. Solamente se puede pasear a primeras horas de la mañana para observar a los pájaros y mamíferos más madrugadores, antes de sufrir el aplomado calor que se incrementará a medida que avance el día.



Con olas de temperatura extrema, no hay quien aguante el pegajoso abrazo del sol y el camino se hace interminable. No se ve apenas ningún animal en el entorno, están todos al amparo de la sombra, escondidos del calor imperante.
Sin embargo, una rapaz tiende a relacionarse estrechamente con el astro rey. Le acompaña durante su engrandecimiento canicular aprovechando el interés de los reptiles por su calor. Éstos, no pierden ni un momento solar para termoregularse, como tampoco pierde el águila culebrera la ocasión propicia para hacerse, en un descuido, con una confiada pieza que capturar.
El águila culebrera carga con el sol a sus espaldas, ofreciendo a los ofidios un manto blanco y luminoso que la cubre de sus miradas. Se convierte en un escamoso más, reptando entre el viento a la altura necesaria para asediarlos. 
Por eso, un instante tan especial como este resulta muy apreciable dada la oportunidad de presenciar a una rapaz de gran calibre que deleitará al observador con su prospección a baja altura, soportando el agobiante calor estoicamente fiel a las costumbres de sus habituales presas.







7 comentarios:

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    1. Uma narrativa muito romântica adornada com belas imagens! 👏👏👏
      Um beijo

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    2. Es el show del águila culebrera en la naturaleza; imprescindible tomar asiento en cualquier lugar del campo.
      Otro beso

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  2. Ay de aquel que sólo vive atento a asolearse, por más natural que ello sea, y que alza de tanto en tanto la mirada, pues a criaturas de esta naturaleza acecha el águila culebrera.

    Un abrazo

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    1. Pobres reptiles, que tienen enemigos hasta en las carreteras. Lamentablemente, por gente sin escrúpulos.

      Un abrazo

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  3. Algo tienen las rapaces que siempre nos llaman la atencion y nos gustan. Para ellas no existen las vacaciones estivales.

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    1. Es cierto, puede que sea esa capacidad asombrosa de deleitarnos con sus espectaculares vuelos entre otras tantas cualidades más.
      Saludos.

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